En 2024, un grave incidente sacudió la industria marítima belga cuando el mayor dique seco flotante de Flanders Ship Repair, en Zeebrugge, se hundió inesperadamente. Esta estructura de 135 metros de largo, vital para el mantenimiento de los buques, había sido durante décadas una piedra angular de las operaciones portuarias. La operación consistió en desmantelar el dique seco hundido utilizando técnicas como el método del cincel, dejando caer una pesada plancha de acero para romper el metal que había debajo. Otra técnica que se utilizó fue la de corte y agarre, que elevó la sección desmontada hasta el buque K10031. El espacio limitado en cubierta requería una organización estratégica y viajes regulares de barcazas para transportar la chatarra. El puerto se prepara ahora para una sustitución moderna, destinada a apoyar el futuro del transporte marítimo mundial.

